Científicos de Jalisco han generado en los últimos años decenas de innovaciones con alto potencial transformador. Sin embargo, muchos nunca logran salir de las instalaciones universitarias, principalmente porque enfrentan una enorme barrera al intentar dar el salto hacia la validación, transferencia tecnológica y su comercialización.
Para romper ese cuello de botella, el Gobierno del Estado de Jalisco, a través de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (SICyT) y el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (COECyTJAL), en alianza con el Tecnológico de Monterrey, presentó la quinta generación del programa «De la Ciencia al Mercado».
La convocatoria seleccionó 15 proyectos de base tecnológica y científica desarrollados en universidades y centros de investigación locales. Los beneficiarios recibirán durante 12 meses acompañamiento técnico, capacitación en comercialización y, por primera vez, recursos económicos a fondo perdido para acelerar su maduración.
Rutas de financiamiento a la medida
Conscientes de que no todas las ideas están en la misma etapa, los apoyos económicos se dividen en dos categorías, según el grado de avance de cada iniciativa.
Una modalidad institucional para proyectos que aún requieren desarrollo tecnológico para convertirse en un producto viable. Los proyectos acceden a hasta 700 mil pesos mexicanos.
Mientras que la modalidad empresarial busca impulsar iniciativas con un prototipo más avanzado o con participación de empresas consolidadas. También reciben hasta 700 mil pesos mexicanos.
Ambas líneas buscan cubrir desde la validación técnica hasta los primeros estudios de mercado, evitando que la falta de capital detenga el proceso justo cuando más se necesita.
Un ecosistema que apuesta por la ciencia profunda
El Tecnológico de Monterrey, a través de su Centro de Excelencia de Emprendimiento de Base Científica y Tecnológica, será el encargado de ejecutar el programa formativo. Los investigadores participarán en bootcamps, sesiones de mentoría personalizada y encuentros con especialistas internacionales, con énfasis en construir estrategias de ventas, propiedad intelectual y escalamiento.
«Llegar a esta quinta generación nos llena de orgullo porque demuestra que en Jalisco sobra talento científico listo para salir de los laboratorios», señaló Odille Sánchez, líder del Centro de Excelencia de Emprendimiento de Base Científica y Tecnológica del Tec de Monterrey.
Los proyectos
Los 15 proyectos seleccionados provienen de instituciones como el ITESO, la Universidad de Guadalajara (UDG), la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), la UNIVA y el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ).
El perfil de los participantes es notablemente especializado y el 55 % pertenece al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) y casi la mitad cuenta con experiencia previa en desarrollo tecnológico aplicado.
En el área de salud y biotecnología, los equipos trabajan en prototipos de prótesis biomecánicas, así como en terapias experimentales para el Alzheimer y el dengue. En el frente agroindustrial y ambiental —que concentra el 33.3 % de los proyectos— se desarrollan bioinsumos para cultivos y tecnologías de captura de dióxido de carbono.
Con esta quinta edición, Jalisco refuerza su apuesta por la ciencia profunda (deep tech), un enfoque que va más allá del desarrollo de aplicaciones o software y que busca resolver desafíos estructurales desde la investigación básica y aplicada.
Para las autoridades estatales, el programa permite pasar de producir conocimiento a generar valor comercial y social. Los resultados de las cuatro generaciones anteriores, que han derivado en patentes, spin-offs universitarias y nuevas empresas, respaldan la continuidad de una iniciativa que ya es referente en el país.
El arranque formal de la quinta generación está previsto para las próximas semanas, y los organizadores esperan que, al cierre del ciclo anual, los proyectos logren su primera ronda de inversión o su ingreso al mercado.