Parte de la industria latinoamericana sigue lidiando con problemas que frenan su desarrollo como equipos que se detienen sin previo aviso, mantenimientos que llegan tarde y operaciones que todavía dependen de hojas de cálculo o incluso registros en papel.
La llegada de la IA ha traído avances sin precedentes. Nunca había existido tanta tecnología disponible para optimizar la producción y, sin embargo, buena parte de las empresas de la región continúa lejos de aprovecharla. Las cifras ayudan a dimensionar el fenómeno. El mercado global de software para gestión de mantenimiento sigue creciendo a doble dígito y distintos estudios proyectan que la inteligencia artificial aplicada a entornos industriales generará miles de millones de dólares en valor económico durante los próximos años.
América Latina avanza a distintas velocidades
En sectores como banca digital, comercio electrónico o servicios financieros, la transformación tecnológica ya es una realidad consolidada. En la industria pesada, la manufactura o la minería, el proceso ha sido más lento, según CEPAL. Además, se estima que más del 70% de pequeñas y medianas empresas de la región presentan niveles bajos de madurez digital, una situación que termina impactando directamente en la productividad.
Detrás de ese rezago existe una explicación sencilla: digitalizar una planta industrial es mucho más complejo que implementar una nueva herramienta en una oficina. Requiere inversión, personal capacitado y, sobre todo, la capacidad de integrar nuevas tecnologías en operaciones que llevan años funcionando bajo determinados procesos.
Fue precisamente allí donde empresas como Fracttal encontraron una oportunidad.
La compañía, fundada en Chile en 2012, nació con una propuesta de ayudar a las organizaciones a gestionar mejor sus activos y procesos de mantenimiento mediante plataformas digitales. Lo que comenzó como una solución especializada terminó creciendo junto con una necesidad que hoy se ha vuelto cada vez más obligatoria para las industrias, como la toma de decisiones basadas en datos y no únicamente en experiencia o intuición.
La evolución de Fracttal también cuenta parte de la historia reciente del ecosistema tecnológico latinoamericano. Durante años, la mayor parte de la atención de inversionistas y emprendedores se concentró en fintech, comercio electrónico y logística. Los problemas asociados a la productividad industrial rara vez ocupaban titulares, a pesar de representar un desafío económico enorme para la región.
Esa situación parece estar cambiando.
Conocimiento europeo dentro de una plataforma latinoamericana
A comienzos de 2026, la empresa anunció una ronda Serie B por 35 millones de dólares liderada por Riverwood Capital. La operación tiene un objetivo claro: acelerar su crecimiento en mercados donde la digitalización industrial está ganando relevancia, entre ellos México, Brasil, España y Francia.
Para Christian Struve, CEO y cofundador de la compañía, el valor de la inteligencia artificial no está en construir sistemas capaces de hacerlo todo, sino en desarrollar herramientas especializadas capaces de resolver problemas concretos. «Los sistemas de IA generativa seguirán siendo competitivos cuando se centren en ámbitos específicos», explica. Bajo esa lógica, la empresa ha incorporado modelos diseñados para anticipar fallas, identificar patrones operativos y optimizar la gestión de activos.
La apuesta no se limita al desarrollo tecnológico. En abril, Fracttal concretó la adquisición de la española TCMAN, una firma con casi tres décadas de experiencia en sectores como infraestructura, salud e industria. Más allá del tamaño de la transacción, el movimiento resulta interesante porque refleja un hecho poco habitual de una empresa nacida en América Latina adquiriendo conocimiento especializado en un mercado europeo con mayor trayectoria en este tipo de soluciones.
El siguiente paso apunta hacia los agentes de inteligencia artificial. La idea ya no es únicamente recopilar información sobre el estado de una máquina o generar reportes automáticos. El objetivo es que los sistemas puedan analizar situaciones, emitir recomendaciones e incluso ejecutar determinadas acciones dentro de los procesos de mantenimiento. «Estamos desarrollando agentes que no solo gestionan datos, sino que también interactúan directamente con el entorno», dijo Struve. «En una encuesta a 2.000 empresas, solo el 2% usa inteligencia artificial. El potencial que queda por explorar es enorme.»
Sin embargo, la tecnología por sí sola no resuelve el problema.
Después de más de una década de avances en digitalización industrial, la principal barrera continúa siendo la adopción. La mayoría de las empresas todavía no utiliza inteligencia artificial para gestionar activos físicos. No necesariamente porque las herramientas no existan, sino porque muchas organizaciones siguen buscando la manera de integrarlas en su operación diaria sin alterar procesos críticos.
Quizá esa sea la verdadera lección que deja la evolución del sector durante los últimos años. El reto no siempre es construir la tecnología, sino lograr que encaje en la realidad de las empresas que necesitan utilizarla.